Casi todo lo que se publica sobre seguridad en este sector habla de certificados y cortafuegos. Esto va de lo otro: de tu seguridad, no la del servidor.
La regla que más disgustos evita: nada que uses en el trabajo debe existir en tu vida personal, y al revés. En concreto:
Un formulario o un primer mensaje bien planteado hace la mitad del trabajo. Lo que funciona:
Es la medida más eficaz y la más sencilla. Una persona de confianza que sepa la dirección, la hora de inicio y la hora a la que vas a escribir para decir que todo va bien. Acordad de antemano qué pasa si ese mensaje no llega. Existen aplicaciones de compartir ubicación en tiempo real con una persona concreta y durante un rato determinado, y sirven perfectamente para esto.
Acordad también una palabra o frase corriente que signifique «ven» o «llámame con una excusa», de modo que puedas decirla por teléfono delante de cualquiera sin que llame la atención.
Existen grupos y listas donde se comparte información sobre clientes problemáticos, y funcionan. Dos cautelas: contrasta antes de dar por buena una acusación, y ten en cuenta que compartir datos personales de terceros tiene sus propios límites legales. Úsalas como aviso, no como sentencia.
Porque va a fallar alguna vez:
Muy poco, y es probablemente la mejor inversión en seguridad que puedes hacer. Hay tarjetas prepago y líneas secundarias que valen unos euros al mes.
Grabar una conversación en la que tú participas es distinto de grabar una ajena, pero difundirla es otra cosa y tiene límites. Si lo haces por seguridad, guárdala, no la publiques.
Si necesitas que lo hagamos nosotros, o solo que te orientemos, escríbenos. Orientar no lo cobramos.
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