El problema de una agencia no es tener web: es mantenerla. Si dar de alta a alguien nuevo exige llamar al informático, la web se queda vieja en un mes.
Cuéntanos tu proyecto WhatsApp directoEntras, creas la ficha, subes las fotos y publicas. Sin llamarnos, sin esperar y sin coste por cambio. Las bajas igual de rápidas, que en este sector importa más.
Quién está hoy, en qué ciudad y en qué horario. Es el dato que más se consulta y el que más rápido se queda obsoleto si cambiarlo cuesta trabajo.
Ciudad, idioma, servicios, disponibilidad. Con pocas fichas da igual; a partir de treinta, decide si la visita encuentra o se va.
Contenido restringido, galerías con contraseña o una parte del catálogo solo para clientes conocidos. Se monta desde el principio, no como parche.
En una agencia entran y salen personas constantemente. Una web pensada para un negocio estable —cinco páginas fijas y un formulario— se rompe en cuanto hay rotación: fichas antiguas indexadas que ya no trabajan, fotos que hay que retirar deprisa y enlaces rotos que Google castiga.
Lo resolvemos con un ciclo de vida de la ficha: publicada, pausada o retirada, cada estado con su comportamiento en buscadores. Retirar a alguien no deja rastro ni error.
Cuando alguien deja la agencia, su ficha debe poder borrarse de verdad: de la web, de la caché y, en la medida de lo posible, de los buscadores. No es solo cortesía, es una obligación de protección de datos y conviene tenerlo resuelto antes de que alguien lo pida con prisa.
Sin límite. A partir de unos cientos conviene hablar de buscador y filtros, que es donde se nota.
Sí, si quieres. Se pueden dar accesos limitados para que cada una actualice sus fotos y su disponibilidad sin tocar el resto.
Se retira al momento y se pide la retirada de la caché de los buscadores. Está explicado en la política de privacidad.
Cuéntanos qué necesitas y te decimos qué se puede hacer, qué cuesta y en cuánto tiempo. Si no encajamos, te lo decimos igual.
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