Guía

Quién manda en tu embudo

Si todo tu público vive dentro de una plataforma, tu negocio es de esa plataforma. La diferencia entre una cosa y otra son dos decisiones que se toman al principio.

El problema, en una frase

Instagram te trae gente, la plataforma de suscripción te cobra el dinero y Telegram te da la conversación. Ninguna de las tres es tuya: las tres pueden cerrarte la cuenta mañana, y si eso pasa pierdes a todo el mundo a la vez porque no tienes ninguna forma de volver a contactarlos.

El orden correcto

Un embudo sano tiene cuatro capas, y solo dos son tuyas:

  1. Descubrimiento (redes, portales, buscadores). No es tuyo. Sirve para que te encuentren.
  2. Tu web. Es tuya. Aquí llega todo el mundo y desde aquí sale a donde tú decidas.
  3. Tu lista de correo. Es tuya. Es lo único que sobrevive a que cierren todo lo demás.
  4. Las plataformas de pago y los canales privados. No son tuyos. Ahí está el dinero, pero son intercambiables si las dos capas de arriba están sanas.

La consecuencia práctica: el enlace que repartes por todas partes tiene que ser el de tu web, no el de la plataforma. Así, si cambias de plataforma, cambias un botón en tu web en lugar de tener que editar cien perfiles que ni siquiera controlas.

Por qué no una página de enlaces de terceros

Las páginas de enlaces tipo bio son cómodas y resuelven el problema a medias. Pero el dominio es de ellos, las estadísticas son suyas, pueden aplicar sus propias normas de contenido y estás metiendo un intermediario en el punto exacto donde pasa todo tu tráfico. Una portada de enlaces en tu propio dominio hace lo mismo, se ve mejor, posiciona en Google y no depende de nadie.

La lista de correo: lo aburrido que salva negocios

Suena antiguo y es lo más valioso que puedes tener. Si mañana desaparecen todas tus cuentas, con una lista de correo sigues pudiendo avisar a todo tu público de dónde estás ahora. Sin ella, empiezas de cero.

Para que la gente te deje el correo hace falta darle algo a cambio: contenido que solo se envía por ahí, avisos de agenda o de ciudad, o acceso anticipado. No hace falta escribir cada semana: con avisar de lo importante ya justifica su existencia.

Qué va en cada sitio

La prueba del algodón

Pregúntate esto: si mañana desaparecen mis cuentas de redes y mi plataforma de suscripción, ¿cómo aviso a mi público de dónde estoy? Si la respuesta es «no podría», el embudo está al revés, y arreglarlo es más barato antes de que pase que después.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tener contenido de pago en mi propia web?

Técnicamente sí, pero entonces el cobro lo gestionas tú, con las dificultades de pasarela que explicamos en cobros y pasarelas. Mucha gente prefiere dejar el pago en la plataforma y quedarse con la web como centro.

¿No es más trabajo mantener web, redes y plataforma?

La web bien montada es la que menos mantenimiento pide de las tres, y es la única que sigue trabajando cuando tú no publicas nada.

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